martes, 4 de septiembre de 2012

Ser inseguro es ser pobre




Los pobres necesitamos un título universitario para creernos «alguien» o estudiar inglés para balbucear en dos idiomas.

Cualquiera que haya leído dos renglones de psicoanálisis ya se dio cuenta que, si me dedico con tanto amor a estudiar cómo ganar dinero para fundar y mantener una familia, es porque lograrlo para mí fue muy difícil.

Mi madre era una gran psicoanalista sin haber pasado por ninguna universidad. Simplemente le gustaba leer y estoy de acuerdo con ella en que Freud, lo que mejor sabía hacer era escribir.

Tan es así, que el único premio que recibió en vida fue como escritor y no como neurólogo (Premio Goethe de Literatura en 1930).

Como yo era muy vergonzoso, me costaba mucho presentarme ante los empleadores para pedirles trabajo.

Ella me decía que tenía que imaginármelos vestidos con ropa de playa (traje de baño corto). Esto no me dio resultado ni creo que se lo dé a alguien, aunque algunas corrientes psicológicas aún vigentes, apelan a esto de «negar» o distorsionar la realidad para salir del paso.

La vergüenza es un fenómeno claramente neurótico, resultante de la diferencia que existe entre quien realmente somos y quien suponemos que deberíamos ser.

Cuando por alguna desgracia educativa alguien nos hace pensar que deberíamos ser así o asá, el resultado es fatal, porque terminamos no siendo, desapareciendo. Nos convertimos en muertos vivos... que, por supuesto, no consiguen trabajo.

Con particular frecuencia no creo que los ricos se esfuercen demasiado para que una mayoría seamos pobres.

No es que los ricos sean ricos porque nos roban a los pobres sino que los pobres pertenecemos al gran grupo de los inseguros, de los que no confiamos en nosotros mismos, porque necesitamos un título universitario para sentirnos «alguien» y, de ser posible, estudiar inglés para balbucear en dos idiomas.

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(Este es el Artículo Nº 1.640)

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