martes, 22 de mayo de 2012

¡Mmmm!

— Ahí tenés el dinero que necesitabas.

— ¿Pediste un adelanto de sueldo en el trabajo?

— No, gestioné un adelanto de herencia con mi madre.

— ¿Qué querés decir?

— Que le saqué varios billetes de uno de los tantos escondrijos que tiene en la casa.

— ¡No te puedo creer!

— Necesitás vestirte de pies a cabeza para poder lucirnos en el casamiento de tu hermana. Ahí tenés suficiente para hacer las compras.

— ¡Pero Jorge, vos le robaste a tu propia madre!

— Te repito: gestioné un adelanto de la herencia que me tocará cuando fallezca. Ya tiene setenta y seis años. No creo que quede para semilla.

— ¡No salgo de mi asombro! ¿Cómo pudiste hacer semejante cosa?

— ¡Fácil! Fui al tarro del azúcar donde guarda el café, revolví el café y abajo estaba el importe necesario para que te vistas como una reina. ¿No sentís el olor que tienen los billetes?

— ¡Pero eso es robar!

— Te explico qué es robar. Robar es cuando uno le saca algo a alguien, éste nota la ausencia y está seguro de que no lo perdió por descuido. Si nunca se entera de que le falta lo robado, no hay robo. Si cree que le falta algo pero no está seguro, no hay robo. Si está seguro de que le falta algo pero supone que pudo haberlo perdido por descuido, no hay robo. Sólo hay robo cuando nota la ausencia y tiene la más absoluta certeza de que no lo perdió.

— ¿Eso no fue lo que nos enseñaron las Hermanas Domínicas?

— Claro, lo que no nos dijeron las hermanitas es que ellas cumplen la misión de instalar en los alumnos la conciencia de robo para que los egresados de sus instituciones no pretendamos los bienes que los ricos tienen de más, pero que no quieren perder. Todo lo que tenían de más, se los dejan como donación a quienes publicitaron la idea de pecado. ¿Se entiende?

— Y ¿por qué estás tan interesado en que me vista bien?

— Porque ahora tenés treinta y un años, tu cuerpo es hermosísimo pero dentro de noventa años se lo habrán comido los gusanos... y noventa años se van volando.

— Desde que te estás psicoanalizando has cambiado mucho.

— ¿Para mejor o para peor?

— ¿………?

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3 comentarios:

  1. De lo que sí estoy segura es que desde que me psicoanalizo, he cambiado mucho. Mi esposo no lo ha notado; mis hijos, dicen que para peor; mi amante, encantado.

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  2. Está bueno, y sobre todo, breve.

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  3. Bienvenido el nuevo Blog!!!
    Interesantísimo el artículo. Ahora no me da para pensar ni analizarlo porque estoy como para ir a dormir.
    Saludos!

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